Doña Flor y sus dos maridos, de Jorge Amado. (Graciela Traba)
Esta novela fue escrita por
Jorge Amado en el año 1966.
Es un gran retratista de Brasil,
de su gente, de sus costumbres, de su tierra, su música y comida.
Fue una persona comprometida social y políticamente y este compromiso se
revela en los temas de sus novelas, poniendo de manifiesto las diversas formas
de desigualdad y exclusión social en Brasil.
Su novela Cacao, critica la
explotación existente en las plantaciones de cacao, donde “el hombre no es más
que un complemento del cacao”
Ante la lectura de sus novelas
podemos tener una mirada divertida, pintoresca, costumbrista de sus personajes
o escuchar el grito de denuncia que todas ellas describen.
Ha sido el autor que más a
visibilizado a las mujeres, allí están Tiesta, Dora, Gabriela, Flor, con una
mirada irónica siempre ha destacado el lugar de subordinación de la mujer
novelando una salida airosa para ella.
La novela
Doña Flor, es directora de una
prestigiosa escuela de cocina de Bahía: “Sabor y Arte”, título que se
transforma de manera sugestiva y provocadora en el juego de palabras:
saborearte.
Se ha casado dos veces. La
primera con Vadinho, un juerguista incansable, mujeriego, holgazán, jugador, conocido
en todos los bares y burdeles de la ciudad y excepcional e insaciable amante.
Cuando muere, a causa de sus excesos, su esposa habiéndose quedado viuda con
treinta años, después del tiempo de luto, vuelve a casarse.
Pero Teodoro, su segundo marido,
es todo lo contrario. Se trata de un farmacéutico cuarentón, obsesivo, rígido y pudoroso, que lleva una vida
impecable. Un hombre de su hogar, maduro y amante de la música. Sin embargo, este
excedente de cualidades del Doctor Teodoro, no fueron suficientes para contar
con el pleno amor y fidelidad de doña Flor.
Este segundo romance no es tan
apasionado pero es certero, preciso y estable. Pero, siempre lo suele haber, su
escasa habilidad en la cama e inexistencia de apasionamiento terminaron
aburriéndola, viéndose obligada a satisfacer sus necesidades de mujer mediante
la ilusión de un fantasma: el de su difunto primer marido
Así, al año de esta segunda boda
y para susto de doña Flor, el travieso espíritu del encantador Vadinho
reaparece con la misma fogosidad sexual de antaño.
Doña Flor nunca aceptó la muerte
de Vadinho y pronto empezó a soñar que lo veía en espíritu por ahí. Y si bien ella parecía feliz, el recuerdo de
su primer marido siempre la perturbaba y sabía que nunca podría olvidarlo,
aunque estuviera casada nuevamente. Y tanto desear verlo su deseo se materializó. Vadinho regresó como espíritu deambulando por
la casa, pellizcando traseros ajenos o alzándoles la falda a las estudiantes de
Doña Flor, moviendo cosas y hasta asomándose en el lecho de Flor. Las visitas
del espíritu de Vadinho terminaron volviéndose tan reales que casi acabaron por
volver loca a doña Flor.
En la novela hay otro rasgo muy
destacable y siempre presente en la obra de Amado: las artes culinarias y el
goce para los sentidos que ellas suponen, siempre en estrecha relación con el erotismo
y la mitología local. Es una novela retratista pero cargada de ironía, lirismo,
algo de sátira social y un verdadero derroche de sensualidad.
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| Pel·lícula de 1976 |
Varios son los temas que esta novela
nos permite interrogarnos: el amor, el deseo, la muerte.
El tema del amor: ¿No tiene actualidad ese
posicionamiento de Flor ante su “amado” ?, ¿qué tiene el chico “malo” que hoy
sigue gustando a las adolescentes y a las no tan adolescentes? Un estudio de
hace un año, realizado en colegios seguía confirmando lo sabido, las jóvenes
preferían para amigos al chico “bueno” y al “malo” lo deseaban para armar una
pareja.
¿Cuál es la posición de la mujer
frente al amor? ¿Que tejen sus fantasías? Que desea Flor cuando desea a
Vadinho?
El otro tema que nos permitirá
hablar en la tertulia será el de la muerte: Doña Flor camina y se contornea
satisfecha, acompañada de sus dos amores.
“El finado dejo de perturbar”?
pregunta la comadre Dionisia encargada de disponer lo necesario para esa
batalla librada, la de volver a la muerte al muerto.
Doña Flor sonríe con embarazo y
dice: “o yo deje de asombrarme”.
Vadinho más que un hombre,
fantasma o alucinación de doña Flor es identificado como el territorio de
combate. ¿Qué combate es? Eros y Thanatos, Espíritu y Materia como dice Amado.
Y también haré referencia al tema
del realismo mágico muy usado en los novelistas sudamericanos.
Habitualmente imaginamos al
realismo mágico, relacionado a la narrativa que encontramos en los países
americanos de habla hispana; sin embargo también en Brasil se encontrarán
muestras de él.
En Brasil se ha dado el realismo
mágico de forma tan importante como entre sus vecinos, con la valiosísima
cualidad añadida de que el erotismo innato sumado al carácter carioca recorre
estas fábulas de principio a fin. El mejor exponente es Jorge Amado, hoy a casi quince años de su desaparición es
uno de los escritores más admirados en su país.


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