Bel Ami, de Guy de Maupassant. Article de Ruth Rodrígues Martínez. (Lola Sabaté).
Realidad y ficción periodística en la obra
Bel Ami de Guy de Maupassant -
Bel Ami de Guy de Maupassant
Con la novela Bel Ami Guy de Maupassant recrea la sociedad y la prensa parisina de 1880 de la mano de su protagonista, George Duroy. Este personaje, al que se le conoce bajo el seudónimo de Bel Ami, encarna a un hombre de prensa que carece de una formación periodística específica, pero cuenta con astucia e ingenio suficientes para lograr su objetivo de ascender en la sociedad. En esta obra Maupassant no esconde su escepticismo con el periodismo francés, en el que tuvo ocasión de colaborar, pero se abstiene de juzgar. Simplemente muestra cómo son los periódicos de su tiempo, sus directores y propietarios, los redactores que agotan su ingenio cada día a cambio de una efímera gloria y el juego de intereses que mantiene la prensa de la Tercera República con la política y el dinero. Este deseo del escritor de contar sin sentenciar, permite al lector opinar con libertad sobre las diversas realidades que se retratan y la naturaleza de héroe y antihéroe de su protagonista.
Después salió muy aprisa, dándose importancia,
como si fuera a redactar inmediatamente una noticia
de la mayor gravedad. Cuando estuvieron de regreso en la redacción, Forestier volvió a coger su boliche y se puso a jugar con él.
MAUPASSANT, 1986
¿Por qué releer la novela Bel Ami de Maupassant?
Lejos de ser tan sólo ficción, Maupassant en su libro Bel Ami recrea la sociedad parisina y el periodismo francés de finales del siglo XIX con la mirada libre del escritor y la mirada realista del hombre de prensa. El lector tiene la posibilidad de aceptar la novela como un mundo imaginado, pero también tomarlacomo una metáfora de la realidad social y periodística que Maupassant tuvo ocasión de conocer. Corresponsal de guerra y conocido cronista de la época, el autor no olvida en esta ocasión su experiencia en las redacciones. Coloca la trama de su libro en un periódico, que no aparece como un escenario cerrado sino como el punto de partida idóneo para mostrar diversas esferas de la realidad francesa. Maupassant comprende la prensa como el lugar en el que lo político, lo económico y lo social se entrecruzan y donde se decide, día a día, cómo se muestran en la escena pública. Esta particular concepción del periodismo como contexto global y aglutinador lleva al escritor francés a crear con su novela una valiosa crónica, fuente de información sobre la prensa francesa y los redactores de su tiempo, que puede ser tomada como un interesante capítulo de la historia del periodismo. Asimismo, la minuciosidad y gusto por el detalle de la prosa de Maupassant convierten su pintura del periodismo en un retrato preciso y necesario. Esto se pone de manifiesto, por ejemplo, con el
protagonista de la obra, George Duroy, más conocido como Bel Ami Reportero,arribista, amante interesado, las caras que muestra este personaje son diversas pero todas ellas están cargadas de verdad. El relato debe su autenticidad al profundo conocimiento que Maupassant tiene de lo que escribe. Y si bien la decisión del escritor de abordar en sus textos aquello que tuvo ocasión de conocer en primera persona limitó la temática de su creación, esto convierte su literatura en un interesante territorio en el que realidad y ficción no se excluyen sino que se complementan.
Maupassant: autor de Bel Ami y «Aux critiques de Bel Ami: Un réponse»
En su artículo «Aux critiques de Bel Ami», Maupassant define a su personaje George Duroy, más conocido como Bel Ami, como un «aventurero parecido a los que todos vemos cada día por París y que se encuentran en todas las profesiones existentes». Con el protagonista de su novela Bel Ami Maupassant recrea los periodistas de la Francia de finales del siglo XIX y retrata a los jóvenes «hambrientos de dinero y privados de conciencia» que buscan el éxito a cualquier precio en la gran ciudad.
Interesado y calculador, Bel Ami es producto de la imaginación del escritor,pero también consecuencia de la sociedad ambiciosa y frívola de su tiempo.
A través de este personaje, que cobra vida en el París de 1881 a 1883, el autor revela la mentalidad corrupta del gobierno oportunista de Jules Grevy, Jules Ferry y Leon Gambetta, que tanto desprecio le provocó. Y muestra los ideales que se manejan en la Francia de finales del XIX, donde los principales propósitos son enriquecerse y superar a los demás (Le Blay, 1999).
La imagen frívola y calculadora que Maupassant ofrece de los periodistas en Bel Ami no dejó indiferentes a los hombres de prensa de su tiempo, que pronto se dividieron en detractores o defensores de la novela. Si bien para un gran número de periodistas esta obra falsificaba o revelaba con indiscreción lo que en realidad ocurría en las salas de redacción, para otros redactores Bel Ami representaba con fidelidad a los reporteros del momento y no dudaron en considerarla como un importante documento informativo sobre los diarios franceses de finales de siglo. Estas fueron, entre otras, algunas de las críticas que suscitó la novela:
Es una obra muy fuerte, muy poderosa, pero también de una verdad cruel y ligeramente repulsiva. Sí repulsiva, pero nunca vulgar.
Le Gaulois. 2 de junio de 1885.
Realidad y ficción periodística en la obra Bel Ami de Guy de Maupassant. Bel Ami apareció del 6 de abril de 1885 al 30 de mayo de este año en Le Gil Blas.
Bel Ami tendrá el éxito que debe tener toda obra pensada seriamente, escrita vigorosamente, llega al fondo del corazón y de la turba humana.
L’Intransigeant. 17 de mayo de 1885.
Tenemos al fin la comedia de costumbres escrita con humor por un hombre que tiene poco amor a la humanidad. Si hay que hacerle algún reproche al escritor más capacitado de nuestra generación es que le falta cierta dosis de indulgencia e ilusión.
DESCHAUMES.L’Événement. 15 de julio de 1885.
Él es periodista y ha escrito más de una página de Bel Ami con la vibración de lo que se ha vivido. Él sabe de qué está hecho y cómo se hace un periódico.(Fachoux, 1999).
Sin embargo, una de las críticas más interesantes que se escribió a propósito de Bel Ami estuvo firmada por el propio autor de la novela, Maupassant,que el 7 de junio de 1885 publicó en Le Gil Blas un artículo titulado «Aux critiques de Bel Ami: Un réponse». En este texto el autor se defendió de las duras críticas que su obra suscitó entre los periodistas, y aclaró que su personaje no era en realidad un hombre de prensa, sino uno de los muchos jóvenes que llegaban a París en busca de fortuna, y que era posible encontrar en cualquiera de las profesiones existentes. Maupassant afirmó que Bel Ami era en realidad un arribista al que poco le importaba el periodismo y no ocultó a los lectores de su artículo la opinión que le inspiraban las salas de redacción de su tiempo. Para el escritor la prensa era una suerte de inmensa república en la que era posible encontrar de todo, hombres honestos y bribones como su personaje, y el periódico se presentaba como el escenario más adecuado para representar la ascensión del ambicioso y calculador Bel Ami. En su obra, Maupassant dibujó el periodismo como una escalera social de la que su protagonista se servía para saciar su sed de dinero y su deseo de escapar de la pobreza. Pero el escritor no juzgó o tachó de inmoral la conducta de su ser de ficción, sólo la mostraba y sabía que el comportamiento de su personaje no era excepcional en su sociedad sino cotidiano.
Para elaborar este minucioso retrato de la realidad Maupassant contó con una posición privilegiada: la de redactor en los célebres diarios Le Gaulois y Le Gil Blas. Estas redacciones le permitieron ver la estrecha relación que mantenían la política, los negocios y la prensa, observar cómo los acontecimientos se manipulaban antes de convertirse en informaciones y conocer a los arribistas en los que después se inspiró para crear a su protagonista. Y esta prensa, que tanto enseñó a Maupassant de su propia sociedad, se presentó como el espacio idóneo donde ambientar las peripecias y artimañas de su personaje Bel Ami: Muestro desde las primeras líneas en adelante cómo crece la semilla de un bribon en el lugar en el que cae. Este terreno es un periódico ¿por qué esta elección, se preguntarán? Porque este medio es el más favorable para mostrar las etapas de mi personaje, y también porque en un periódico se mezcla de todo, como ya hemos repetido con frecuencia. En otras profesiones es preciso contar con una preparación especial, más larga, las puertas para entrar son más difíciles, también las de salida son menos numerosas. La prensa es una suerte de inmensa república que se esparce por todos lados, donde se encuentra de todo, donde se puede hacer de todo, donde es fácil convertirse en un hombre honesto pero también en un bribón. Por eso, mi hombre entra en el periodismo, allí puede emplear fácilmente los medios necesarios para hacer fortuna.(«Aux critiques de Bel Ami», Le Blay, 1999)
Como explica en este texto, Maupassant acompaña a su protagonista desde sus comienzos hasta la realización de sus sueños. Y de la misma forma que en la literatura de Balzac se presta atención a los personajes mientras éstos cumplen el destino mercantil que se les encomienda, Maupassant sigue a Bel Ami en el transcurso de la ambiciosa misión para la que es concebido. Esta proximidad que el escritor mantiene con el protagonista de la novela no supone ninguna excepción en el conjunto de su obra. Por lo general, Maupassant elige un personaje para identificarse con él, acompañarle, mostrar los rasgos de su personalidad, y presentar el resto de personajes a través de su mirada. En esta obra Bel Ami desempeña este papel protagonista, por lo que todas las páginas y escenas cuentan con su presencia y sólo él conduce el hilo de la narración.
Como ya ocurría en tiempos de Balzac, aquellos que poseen fortuna o poder tienen acceso a los salones y entran en contacto con la alta sociedad, y toda la vida de Bel Ami gira en torno a este propósito. Sus deseos de escapar de la pobreza, la masa, sus viviendas miserables, los vecinos curiosos y groseros, e instalarse en los círculos de poder, políticos y económicos, explican todos sus movimientos. Pero este personaje ficticio no es una excepción ya que son muchos los jóvenes que, como él, llegan a la capital francesa en busca de una situación mejor. Sin embargo, no todos cuentan con la naturaleza adecuada para realizar sus proyectos porque en el París de finales del XIX la ambición no garantiza el triunfo. Para vencer en esta sociedad es necesario tener astucia,sangre fría, obstinación y una calculada paciencia para saber esperar los momentos y ocasiones favorables. Esta es la naturaleza que requiere el triunfo.
Un periodista de ficción a partir de la realidad. A pesar de las semejanzas que unen al escritor con Bel Ami, para crear este personaje Maupassant se inspiró en dos periodistas que conoció en la redacción de Le Gil Blas: René Maizeroy y el Barón de Vaux. Este último, conocido en París como el Barón del chantaje, fue director de la sección de Les Ecos, como Bel Ami en la novela, y estuvo al corriente de todas las polémicas que sucedieron en el París de finales de siglo. Astuto como el personaje de Maupassant, el Barón fue poderoso como ningún otro periodista de su redacción y temido por la sociedad parisina, ya que su pluma fue capaz de inventar humillantes escándalos capaces de arruinar la reputación de la familia más distinguida.
Prestó atención a los más oscuros asuntos periodísticos y financieros de la ciudad y fue cliente habitual de los cafés de los bulevares. Estos lugares públicos fueron su particular sala de redacción, ya que en ellos el Barón tuvo oportunidad de enterarse de la mayor parte de los rumores, chismes y secretos con los que llenaba su sección. Su pasión por las armas le convirtió en el perfecto director de los Ecos porque en esta sección, en la que era preciso «desmentir de tal modo que el rumor se afirmase y afirmarlo de tal manera que nadie creyese el hecho anunciado», los redactores y directores se batían en duelo con frecuencia (Maupassant, 1986). El Barón fue un temerario, sus pistolas y floretes siempre estaban preparadas para enfrentarse al adversario y no se mostró en desacuerdo con esta práctica (Lanoux, 1979: 213). A diferencia de Maupassant, que estuvo en contra de este tipo de enfrentamientos, y con este tono crítico e irónico abordó el escritor este asunto en su crónica «Le duel»:Cuando la tirada del periódico comienza a bajar, uno de sus redactores debe, en un artículo virulento, insultar a cualquiera de sus camaradas. Un duelo tiene lugar y de él se habla en todos los salones. [...] El absurdo del duelo por el honor en un tiempo donde el honor está enterrado bajo la Bolsa.
La personalidad del protagonista se completa con la figura de René Maizeroy,un redactor que Maupassant también conoció en Le Gil Blas y con el que mantuvo buena relación. Maizeroy llegó a las redacciones tras abandonar el ejército, igual que el personaje de la novela, y compaginó su labor como periodista con la de escritor (Maupassant escribió el prefacio de su libro Celles qui osent en 1883). El deseo de Maizeroy de utilizar el seudónimo Coq-Hardi para firmar sus artículos se tradujo, en la ficción, en la costumbre de Jorge Duroy de utilizar su sobrenombre Bel Ami. Y la aparición en la novela de Magdalena, mujer intelectual y política que escribe los artículos de Forestier y los de Bel Ami, se debe al rumor de que los artículos de Maizeroy no fueron escritos por él mismo, sino por mujeres de su entorno.
La naturaleza interesada de Bel Ami se mantiene intacta a lo largo de la novela, esa es la clave de su triunfo; pero su vida sufre una sorprendente transformación. De forma eficaz y concisa Maupassant narra la evolución de este personaje, y escasos son los pasajes en los que el autor se distrae de este propósito. Cada línea transforma la existencia del protagonista y lo superfluo desaparece en esta obra en la que la acción no se detiene. Desde el 28 de junio de 1880, fecha en la que da comienzo la obra, hasta el 20 de octubre de 1883,momento en el que Maupassant pone fin a su relato, el ascenso de Bel Ami es imparable. En las primeras páginas el protagonista es un anónimo caminante de París que apenas cuenta con tres francos con cuarenta céntimos en el bolsillo. Desempeña un aburrido trabajo de burócrata en las oficinas de los Ferrocarriles del Norte y cobra un vulgar sueldo de 1.500 francos al año.
Tres años más tarde, en las últimas páginas Bel Ami ostenta el título de Barón Du Roy de Cantel, y ha alcanzado su propósito de enriquecerse al casarse con una de las fortunas más importantes de la ciudad.
En esta rápida carrera hacia el poder que emprende el personaje se pueden distinguir dos etapas:Una primera parte que comprende del 28 de junio de 1880 hasta abril de 1881. En este periodo Bel Ami deja su puesto en las oficinas de los Ferrocarriles del Norte y, recomendado por su amigo Forestier, comienza como redactor en La Vie Française l 30 de junio de 1880. La presencia de Bel Ami no pasa inadvertida al director del periódico, el señor Walter, que pronto le nombra jefe de Los Ecos. Considerada como la médula del periódico, en esta sección el personaje hace uso de su tacto y buen olfato y firma sus informaciones con el nombre de Duroy.
En la segunda parte, que comprende desde abril de 1881 al 20 de octubre de 1883, la vida de Bel Ami sufre cambios más lentos que en la primera parte, pero se coloca en una situación de poder absoluto. En junio de 1882 el redactor cambia la sección de Los Ecos por la información política. En este nuevo papel, el protagonista hace uso de su astucia y conoce el poder y alcance de sus crónicas parlamentarias, que firma como D. de Cantel. Por ejemplo, en abril de 1883 hace caer al ministro de Exteriores Laroche Mathieu con un mordaz artículo en La Vie Française , tras sorprenderle en delito de adulterio con su esposa Magdalena. El final de esta segunda parte, y de la novela, llega el 20 de octubre de 1883, fecha en la que Bel Ami contrae matrimonio con Susana Walter, hija del señor Walter, que posee una de las fortunas más importantes de París (Maupassant, 1994: 23).
¿Es Bel Ami periodista?
En su artículo «Aux critiques de Bel Ami», Maupassant niega que su personaje sea realmente un periodista . El autor lo considera ante todo un arribista cuya vocación no es ocupar un puesto en el periodismo, sino en las esferas de poder: ¿Se convierte en periodista, al menos? No. Atraviesa todas las especialidades del periódico sin parar, porque no retrasa su marcha para alcanzar la fortuna.Comienza como reportero, y abandona. [...] y los reporteros nacidos con esa vocación continúan como reporteros el resto de sus vidas.
El escritor coloca a su protagonista en un periódico porque sabe que en este lugar caótico Bel Ami puede escapar de su mediocre vida y ascender en la sociedad. Animado por su amigo Forestier, el protagonista llega a
La Vie Française con la ambición de triunfar pero lleno de temores y carencias. Apenas lee los periódicos. No tiene el título de bachiller. No dispone de un traje de etiqueta con el que asistir a las reuniones sociales. Y no cuenta con una formación adecuada como periodista, pero esto no supone ninguna excepción en las redacciones de finales del XIX , porque antes de trabajar en los periódicos los hombres de prensa han sido por lo general profesores, militares, empleados de comercio o estudiantes fracasados de medicina y derecho. El periodista Jules Vallès, por ejemplo, llegó al periodismo tras suspender su primer examen de Derecho (Bellet, 1967). Un gran número de redactores de la época consideraba esta diversidad de orígenes como una de las riquezas más valiosas de la prensa, ya que esto permitía que en un periódico convivieran diversos puntos de vista, deformaciones profesionales diferentes, intercambio de ideas
y miraban con recelo las escuelas de periodismo en las que se creaban perio distas con hábitos y conocimientos idénticos (Billy, 1924: 158). Pero a pesar de sus formaciones y orígenes diferentes el lugar preferido de los redactores de finales de siglo eran los cafés. En este lugar público, abierto a todos y que representaba la antítesis del salón, ya que en este la falta de refinamiento o la entrada sin recomendación estaban vetadas, los periodistas leían los diarios y conversaban con sus compañeros de redacción. Y de la misma forma que el periodista y futuro político Clemenceau acudía al café Voltaire para reunirse con los hombres de prensa republicanos, y el cronista y escritor Barbey d’Aurevilly era cliente habitual del Tabourey, Bel Ami se sentaba en los cafés de los bulevares para aprender el argot periodístico y mostrar orgulloso al resto de clientes sus artículos publicados. En poco tiempo el joven Bel Ami aprende el oficio y se convierte en un «reportero notable, seguro de sus informaciones, astuto, rápido y sutil, un verdadero valor para el periódico, como dice el viejo Walter» (Maupassant, 1986: 83). La calle es para Bel Ami su escuela más importante porque en ella el redactor aprende una de las lecciones más importantes del periodismo: la elección y el tratamiento de las fuentes. Bel Ami se rodea de ministros, conserjes, generales, agentes de policía, príncipes y cortesanas que le suministran la información que necesita para sus noticias y artículos, y de ellos se hace amigo interesado e indiferente (Maupassant, 1986). Su formación se completa a golpe de errores —en alguna ocasión, sus textos son rechazados por el director—, y también de momentos de desesperación ante la página en blanco, en los que recurre a la ayuda de Magdalena Forestier. De ella Bel Ami aprende a elegir el
punto de vista, seleccionar y convertir una serie de recuerdos e impresiones en un artículo.
Los cafés tenían su propia jerarquía ya que los grandes nombres se reunían en el Procope o La Régence; las figuras menores, en el Caveu del Palais Royal y los gacetilleros más humildes, en los cafés de los bulevares, donde convivían con un submundo de estafadores, agentes de reclutamiento, espías y ladrones de poca monta (Darnton, 2003).
Rodríguez Martínez, Ruth. «Realidad y ficción periodística en la obra Bel Ami de Guy de Maupassant». Anàlisi: quaderns de comunicació i cultura, [en línia], 2006, Núm. 33, p. 171-9, https://raco.pre.csuc.cat/index.php/Analisi/article/view/51746 [Consulta: 18-07-2020].




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